12.11.06

Bye Bye Black Bird










No reflexiones más, ya no es hora, escribe, escribe, pon de nuevo el dedo en la cámara cargada de película blanco y negro y escribe rápido. Diles que viste cómo ese cuervo se veía en medio de la mañana más gris de la primavera, con la lluvia tan fría en el propósito de la piel, pues la mentira más grande es que en la primavera, sólo hay sol y flores. Diles que tu manía por la reconstrucción, te llevó a ver al cuervo haciendo juegos con la perspectiva, y entonces era su pico del mismo tamaño de la torre de la Münster, église monsieur -yo no hablo alemán- ¡qué se le va a hacer! Pero no es necesario el idioma para la observación de la belleza. Diles que el juego del cuervo se transformó luego en su vuelo inicial, dejando su tamaño imaginario en la tapia antigua de una calle de Berna.

Diles que un instante contiene todas las fotografías posibles, por eso con el dedo en el disparador, tu conciencia abriendo y cerrando el obturador, en el visor tu ojo que veía el cuervo que se iba, dejándote notar lo último del invierno, un charco de nieve ya sucia, los árboles hartos de vestir, por casi cuatro meses, sus trajecillos de tristeza; ¿disparo o no? haces la magia del instante o te llevas el cuervo al mármol. Escoger es equivocarse ¡oiga usted! el mármol, la piedra, la muerte. Imagina que ésta es la última vez que viste cuervo-grúa-église-árbol nieve-sucia árbol-triste, diles que pensabas en una fotografía con música, cuando el cuervo aún no decía adiós; talvez Mahler quería jugar al cuervo con tanto niño muerto en sus canciones. Pero por qué lo veía ahí con alas negras, por qué nadie más lo veía. Pensé en el Loco mayúsculo de Gibran gritando “¡puedo ver, puedo ver!” y quise decirle a la anciana que estaba cerca, “¡señora abra los ojos! ¡deje ese periódico añejo!” pero yo no hablo alemán -qué se le va a hacer.

Entonces a la fotografía se le sumó un hermoso tren como todos, transgrediendo la composición de por sí gris, por la parte inferior izquierda del cuadro, por la parte ancha de la orquesta, dando significado a mi sensibilidad ante el instante. Fue talvez ahí, cuado comencé a llorar la sensación de todas las estaciones vividas, pensando en cada fotografía que no había logrado tomar en mi vida, por estar escuchando tanto Strauss y tanto Piazzola.

Y La Quinta padre, también escuchaba La Quinta, vos sabés.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Escoger es equivocarse ¡oiga usted!....
Entré hoy y de todo lo había para ver leí eso, ni te imaginás lo que ha dado vueltas en mi cabeza esa frase la última semana.

Solo me queda decir:
Un abrazo por sembrarme la duda, de eso se trata ser amigos.
Nati

tierrablanca dijo...

bienvenida Nati!!!

Duda duda duda duda....

Vení siempre y sembrame vos a mí la duda.

Beso.

Cata dijo...

Como me gusta este texto, Esteban. Abrazos.

Anónimo dijo...

Muy bueno maje
Héctor Gamboa